
El bosque nublado es uno de los ecosistemas más complejos, frágiles y valiosos del planeta. Su interacción constante con la neblina, la humedad y las variaciones altitudinales genera una diversidad biológica excepcional y servicios ecosistémicos indispensables para las ciudades andinas.
Un laboratorio natural de biodiversidad
Los altos niveles de humedad favorecen el crecimiento de epífitas como orquídeas, bromelias, musgos y líquenes. Estas especies crean microhábitats que permiten la coexistencia de miles de organismos en un espacio reducido.
Importancia para la seguridad hídrica
El bosque nublado regula el ciclo del agua al captar humedad atmosférica, estabilizar suelos y alimentar ríos que abastecen a Quito y otras poblaciones. La pérdida de cobertura vegetal compromete directamente la disponibilidad hídrica.
Valor estratégico para el Chocó Andino
Este ecosistema es uno de los pilares de la designación de la Reserva de Biosfera, ya que mantiene corredores ecológicos esenciales para la fauna y contribuye al desarrollo sostenible mediante actividades como educación ambiental, turismo responsable y conservación comunitaria.
Una experiencia sensorial única
- Caminar por el bosque nublado implica:
- Sentir la humedad en el aire
- Escuchar aves y ranas en permanente actividad
- Observar una vegetación densa y multiestratificada
- Percibir el movimiento constante de la neblina entre los árboles
Este ambiente genera una conexión profunda con la naturaleza y motiva acciones de cuidado y respeto.