
El Oso Andino (Tremarctos ornatus), también conocido como oso de anteojos, es la única especie de oso nativa de Sudamérica y una de las piezas más estratégicas para la gestión ecosistémica de los bosques nublados del Ecuador. Su presencia en el Chocó Andino de Pichincha, declarado Reserva de Biosfera por la UNESCO en 2018, constituye un indicador de integridad ecológica y un eje fundamental para diseñar modelos de turismo regenerativo orientados a la conservación del paisaje.
el Oso Andino es catalogado como una especie “arquitecta” del bosque. Su dinámica de movimiento a través de gradientes altitudinales que en el Chocó Andino superan los 3.500 m de amplitud ecológica, facilita procesos como la dispersión de semillas, la apertura de claros y el mantenimiento funcional de los corredores biológicos. En otras palabras, su presencia es sinónimo de un sistema forestal saludable.